El avance de los hutíes hacia una isla estratégica de Yemen aumenta la preocupación internacional por la seguridad marítima, el suministro de petróleo y una posible ampliación del conflicto regional
Redacción: Enfoque
El grupo hutí llegó este viernes a la isla de Perim, ubicada en el estrecho de Bab el-Mandeb, según informaron a Reuters cuatro fuentes vinculadas al Gobierno yemení. La zona es considerada estratégica porque conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una de las principales rutas marítimas entre Asia, Europa y Medio Oriente.
La información se conoció un día después de que los hutíes tomaran el control de la ciudad portuaria de Mocha y avanzaran por la costa occidental de Yemen. Fuentes citadas por Reuters también señalaron que combatientes del grupo llegaron a Dhubab, una localidad situada cerca de la entrada del estrecho. Hasta el momento, no se ha informado de manera independiente sobre la totalidad de estos movimientos, y los detalles militares podrían cambiar a medida que se conozcan nuevos reportes.
El avance genera preocupación porque Bab el-Mandeb es utilizado diariamente por barcos que transportan petróleo, gas, alimentos, materias primas y productos industriales. Cualquier amenaza contra esa vía podría obligar a las empresas navieras a cambiar sus recorridos y utilizar rutas más largas alrededor de África. Ese desvío aumentaría el tiempo y el costo de los viajes, con posibles efectos sobre los precios de los combustibles y de mercancías en distintos países.
Los hutíes forman parte del conflicto interno que enfrenta a diversos grupos políticos y militares en Yemen desde hace más de una década. El movimiento controla amplias zonas del país, incluida la capital, Saná, y afirma que sus acciones militares buscan defender los intereses de Yemen y apoyar a los palestinos en el conflicto de Gaza.
La situación también ha elevado la tensión entre Riad y Teherán. De acuerdo con Reuters, el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, pidió ayuda al presidente estadounidense Donald Trump para enfrentar a los hutíes. Washington habría rechazado, por ahora, realizar ataques directos, aunque se mantiene atento a la evolución de los acontecimientos. La decisión busca evitar que Estados Unidos quede involucrado en una nueva escalada militar en Medio Oriente.
El temor no se limita al estrecho de Bab el-Mandeb. También existen dificultades en el estrecho de Ormuz, otra vía esencial para el transporte mundial de petróleo. Datos preliminares citados por Reuters indican que el tránsito marítimo por esa zona cayó a siete embarcaciones el jueves, frente a 11 el día anterior y a un promedio de 15 registrado durante los diez días previos. La disminución refleja la cautela de las compañías navieras frente a los riesgos de ataques o interrupciones.
Los mercados ya reaccionaron a la incertidumbre. El precio internacional del petróleo Brent se encaminaba a cerrar la semana por encima de 100 dólares por barril, mientras algunas bolsas de la región registraron movimientos vinculados a las preocupaciones sobre el suministro energético. Un encarecimiento sostenido del crudo podría aumentar los costos del transporte y ejercer presión sobre los precios de los alimentos y otros productos básicos.
Por ahora, la prioridad internacional es proteger la navegación comercial y reducir el riesgo de una confrontación más amplia. Mientras continúan las operaciones militares, millones de personas en Yemen siguen enfrentando las consecuencias de años de guerra, desplazamiento y dificultades económicas. La crisis marítima, por tanto, no solo amenaza al comercio mundial: también puede agravar la situación humanitaria de la población yemení.

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