Irán descartó negociaciones con Estados Unidos y mantiene cerrado el estrecho de Ormuz
Redacción: Enfoques
El vicepresidente del Parlamento iraní, Ali Nikzad, subrayó que la principal ruta del comercio energético mundial jamás se abrirá bajo las condiciones actuales de agresión, desmintiendo las versiones difundidas por la administración de Donald Trump sobre supuestos contactos diplomáticos con las autoridades persas, reporta Telesur.
Nikzad agregó que Teherán no entablará negociaciones con el Gobierno de Estados Unidos ni reabrirá el estrecho de Ormuz.
Durante una manifestación en la provincia de Markazi, el dirigente declaró que la República Islámica mantiene una postura firme frente a Washington tras la escalada militar iniciada el 28 de febrero por las fuerzas estadounidenses e israelíes.
El dirigente calificó como falsas las informaciones sobre diálogos con el presidente del Legislativo, Mohammad Bagher Ghalibaf, señalando que estas pretenden generar divisiones internas en la nación. Nikzad sostuvo que las decisiones estratégicas en materia de soberanía corresponden exclusivamente al Líder Supremo, Mojtaba Jamenei, quien no autorizó contacto alguno con la Casa Blanca.
En sus declaraciones denunció el asesinato del líder Ali Jamenei como la conspiración más peligrosa contra Irán y aseguró que su país responderá contundentemente a este crimen de lesa humanidad que conmocionó al pueblo.
Desde finales de febrero Irán enfrenta una ofensiva militar de gran escala que dejó miles de víctimas civiles tras los bombardeos de Israel y Estados Unidos en la región. Teherán respondió con ataques de misiles y drones contra objetivos sionistas y posiciones vinculadas a intereses imperiales para defender su integridad territorial.
El cierre del estrecho de Ormuz incrementó la preocupación internacional por el impacto en los suministros globales, mientras el Gobierno iraní ratifica que la resistencia es la única vía frente a la política de asedio y desestabilización promovida por las potencias occidentales.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anticipó este martes el cese de las operaciones militares contra Irán alegando que las capacidades de defensa del país persa fueron supuestamente destruidas. Durante una entrevista con un medio norteamericano, el mandatario republicano fijó un plazo de tres semanas para concluir la campaña bélica iniciada en febrero, a pesar de que el estrecho de Ormuz permanece bloqueado.
Trump instó a sus aliados europeos a recuperar el paso marítimo por su propia cuenta para asegurar el suministro de petróleo, afirmando que las fuerzas estadounidenses ya no intervendrán para auxiliarlos en la reapertura de esta ruta estratégica del comercio mundial.
La Administración de la Casa Blanca decidió redirigir sus esfuerzos hacia la presión diplomática tras admitir que una misión para desbloquear la vía marítima extendería el conflicto más allá del cronograma previsto.
Mientras Washington intenta proyectar el fin de la guerra, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica mantiene ataques diarios de represalia mediante la operación Promesa Veraz 4, impactando bases militares estadounidenses e instalaciones estratégicas en Israel.
El Gobierno iraní desmintió la supuesta reducción de sus capacidades operativas y ratificó que no habrá un alto el fuego sin el fin total de la ocupación imperial en toda la región de Oriente Medio. La agresión ejecutada por los ejércitos de Estados Unidos e Israel provocó daños devastadores en la infraestructura civil y sanitaria del país persa, constituyendo graves crímenes de guerra.
La Media Luna Roja iraní denunció la destrucción de más de 90.000 inmuebles residenciales, 290 centros médicos y 600 escuelas durante los bombardeos. Las cifras de víctimas mortales superan las 3200 personas, según organizaciones independientes, evidenciando un impacto humanitario de gran magnitud que el Gobierno de Donald Trump pretende minimizar para justificar la retirada de sus tropas ante la resistencia de la nación islámica.
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