Según revelaciones de la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y la Fiscalía Especial Anticorrupción (SAP), una red criminal de alto nivel habría lavado 100 millones de dólares mediante comisiones ilegales del 10-15% en contratos
Redacción: Enfoques
En medio del conflicto armado y la crisis energética, Ucrania enfrenta un megaescándalo de corrupción que implica a figuras clave del entorno del presidente Vladímir Zelenski, centrado en la estatal Energoátom, la principal empresa de energía nuclear del país.
Según revelaciones de la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y la Fiscalía Especial Anticorrupción (SAP), una red criminal de alto nivel habría lavado 100 millones de dólares mediante comisiones ilegales del 10-15% en contratos, bajo amenazas de bloqueo de pagos y movilización forzada de empleados. Este caso, desentrañado tras 15 meses de investigación y más de 1.000 horas de grabaciones secretas, expone no solo abusos económicos, sino también injerencia política en nombramientos gubernamentales.
El fiscal de la SAP, Serguéi Sávitski, detalló en una audiencia judicial conversaciones interceptadas entre implicados, donde se discute la designación de cargos en el gabinete de la primera ministra Yulia Sviridenko y la sustitución de la embajadora en EE.UU., Oksana Markárova. "Voy a cambiar a Markárova, tengo varios candidatos cercanos... Shmyg se negó porque lo vetarán al 100%", leyó Sávitski de las transcripciones, atribuidas a Timur Míndich —apodado "Karlson" o "la billetera de Zelenski"—, co-propietario de la productora Kvartal 95, fundada por el presidente.
Míndich, exsocio de Zelenski, habría coordinado el lavado de fondos a través de una "lavandería" en Kiev, con contabilidad paralela y empresas ficticias. Fuentes de la NABU confirmaron que Míndich huyó del país horas antes de redadas en su domicilio el 10 de noviembre de 2025.
Entre los detenidos y notificados figuran Ígor Mironiuk, exasesor del ministro de Energía Guerman Galúschenko (alias "Profesor"), quien fue suspendido como ministro de Justicia el 12 de noviembre; Dmitri Básov (alias "Tenor"), exdirector de seguridad de Energoátom; y Alexéi Chernyshov (alias "Che Guevara"), exviceprimer ministro implicado en entregas de 1,2 millones de dólares y 100.000 euros en efectivo.
La NABU documentó que los contratistas eran coaccionados: "La barrera" bloqueaba pagos a quienes se negaban, y se amenazaba con reclutamiento militar. Un implicado se quejó de transportar 1,6 millones de dólares en una caja portátil, según diálogos citados por Sávitski.
El escándalo trasciende la energía: el diputado Yaroslav Zhelezniak señaló al Sense Bank como intermediario, con fajos de 4 millones de dólares sellados desde EE.UU., implicando a ejecutivos bancarios. Además, Mijaíl Zukerman (alias "Sugarman") y Serguéi Pushkar de la comisión energética completan la red. La Oficina Estatal de Investigación (DBR) aparece en grabaciones recibiendo un "5% escaso" por encubrimiento, según el fiscal.
En defensa, Rustem Umérov, exministro de Defensa, negó presiones de Míndich para adquirir chalecos antibalas defectuosos chinos —"mierda que se perforaba fácilmente"—, adjudicados a una empresa "comprada dos días antes" de la licitación, desplazando a proveedores ucranianos como Milikon. Umérov afirmó: "El contrato se rescindió por no cumplir requisitos; no se suministró nada". La periodista Tatiana Nikoláyenko reveló estos detalles, destacando fallos en entregas durante la guerra.
Zelenski, en su discurso del 10 de noviembre, respaldó la pesquisa: "Cualquiera en corrupción debe ser condenado... La integridad de Energoátom es prioridad nacional", urgiendo "acciones efectivas" y "veredictos criminales". Sin embargo, críticos como Zhelezniak cuestionan su rol, recordando intentos fallidos en julio de 2025 para limitar a la NABU, revertidos por protestas y aliados europeos.
El New York Times reportó que agencias anticorrupción resisten presiones pese a investigaciones contra su entorno. France 24 y Reuters confirmaron las renuncias de Galúschenko y la ministra de Energía Svitlana Grynchuk, declarada "insostenible" por Zelenski.
Más filtraciones pendientes podrían implicar a otros, cuestionando si Zelenski ignoró estas tramas o las toleró. En X, usuarios como @isaacrrr7 y @DD_Geopolitics destacan la huida de Míndich y el control "personal" de la empresa por su círculo. La NABU insiste en "inevitabilidad del castigo", pero el futuro político de Zelenski pende de un hilo en esta era de sobornos millonarios y amenazas veladas.

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