El Reencuentro de una Nación: Por qué la Ley de Amnistía 2026 es el Camino Correcto


Venezuela ha pasado años atrapada en un laberinto de conflictos, promesas vacías y leyes que nacieron muertas. Sin embargo, la reciente publicación de la Gaceta Oficial N° 6.990 no es un documento más en un estante; es el motor de un nuevo momento histórico. 

Redacción: Enfoques

Bajo la conducción de la Comisión Especial presidida por el diputado Jorge Arreaza, esta ley no solo busca liberar personas, busca liberar el futuro del país. ¿Por qué esta vez sí funcionará? Porque hemos aprendido de la historia, rescatando lo mejor del pasado y evitando las trampas que nos detuvieron.

1. El Legado de 2007: La Voluntad de Sanar


No podemos olvidar el año 2007. En aquel entonces, el Comandante Hugo Chávez entendió que para avanzar, a veces es necesario tender la mano. Aquella amnistía fue exitosa porque fue un acto de decisión política real.

La fortaleza de ese modelo, que hoy renace en la nueva ley, es la claridad. Al igual que en 2007, el objetivo hoy es la paz social. No se trata de impunidad, sino de un "borrón y cuenta nueva" para aquellos que quieren volver a la política constructiva. La nueva ley de 2026 recupera ese sentimiento: el Estado es lo suficientemente fuerte para perdonar y lo suficientemente sabio para invitar a todos a la convivencia.

2. El Error de 2016: Una Ley que Chocó contra la Pared


Para valorar lo que tenemos hoy, debemos recordar el desastre de la propuesta de 2016. Aquella no fue una ley para la paz, fue una ley para el choque. Su gran pecado fue intentar ignorar la Constitución, específicamente el Artículo 29.

Ese artículo es el escudo de los ciudadanos: prohíbe perdonar violaciones graves a los derechos humanos. La propuesta de 2016 intentó pasar por encima de ese escudo de forma atropellada. Quería una amnistía "automática", sin revisar expedientes, pretendiendo que los jueces simplemente bajaran la cabeza. Ese desprecio por la justicia y por las víctimas fue lo que la hundió. Fue una ley que, al intentar imponerse por la fuerza, terminó dejando a todos con las manos vacías.

3. La Fortaleza de 2026: Una Alianza por la Justicia


Aquí es donde la Gaceta 6.990 brilla con luz propia. A diferencia del fracaso de 2016, esta ley no busca pelear con nadie, sino unir a todos los Poderes Públicos.

 Es una Ley con Orden: Mientras que en 2016 se quería el caos en 48 horas, hoy tenemos una Comisión que se sienta cara a cara con el Fiscal General y el TSJ. Esto garantiza que cada beneficio otorgado sea legal, sólido y definitivo. Nadie podrá decir que fue un error.

 Respeta a las Víctimas: Al no ser una amnistía "a ciegas", la ley actual cumple con el Artículo 29. Se perdona el error político, pero se mantiene la justicia donde debe estar. Eso le da una autoridad moral que la ley de 2016 nunca tuvo.

 Un Puente para los que se fueron: Quizás la mayor fortaleza es su mensaje a quienes están fuera del país. Al permitir que abogados representen a los beneficiarios, la ley les dice: "Tú también importas, tu lugar en la mesa está reservado". Es una invitación real al retorno, sin las trabas imposibles del pasado.

4. Un Futuro de Convivencia


El diputado Arreaza lo ha dicho claro: esta Comisión es vigilante. No se trata de soltar y olvidar, sino de acompañar y asegurar que los tiempos se cumplan. Los 15 días de plazo para los tribunales no son una sugerencia, son un compromiso de eficiencia que le devuelve la credibilidad a nuestras instituciones.

Venezuela no necesita más leyes de papel que se queden en la retórica. Necesita herramientas que funcionen. La Gaceta 6.990 es superior a la de 2016 porque es viable, es constitucional y es humana. Rescata la valentía de 2007 pero la mejora con una estructura moderna y coordinada.

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