El asalto voraz del concreto sobre la Laguna del Morro repite la barbarie de los años 70, aniquilando sus tres especies de manglares y vulnerando un escudo natural de 6 kilómetros bajo una permisología que traiciona al gentilicio neoespartano.
Redacción: Johan Pérez | @Marxista_Johan
La historia ambiental de Margarita parece condenada a repetirse como una pesadilla circular. Cincuenta años después de que el cemento asfixiara por primera vez la Laguna del Morro, el fantasma de la depredación urbanística regresa con una violencia renovada. Ignorando deliberadamente el inventario científico que certifica su valor vital y violando el blindaje legal que la protege, una nueva ofensiva de 'progreso' excluyente ha comenzado a triturar manglares centenarios. No es solo la pérdida de un paisaje; es la demolición del filtro biológico y la barrera contra el salitre que mantiene viva a Porlamar, en un asalto que desafía la lógica, la ley y el propio gentilicio de la isla.
Un poco de historia: La Cicatriz de los Años 70
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| Vista aérea de Laguna Blanca año 1964 / Foto: Cortesía https://soyelnavegao.blogspot.com |
El Decreto de 1992
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| Vista aerea Laguna Blanca año sin precisar / Foto: Cortesía https://soyelnavegao.blogspot.com |
Un Escudo invisible de los 6 Kilómetros
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| Vista aerea Laguna Blanca en la actualidad / Foto: cortesía |
La Ejecución de las Tres Especies Vitales
Lo que presenciamos hoy es un asalto sistemático contra la biodiversidad. La maquinaria pesada irrumpe violentamente, triturando sin piedad las tres especies de manglares que sostienen la vida en la zona: el Mangle Negro, el Mangle Blanco y el Mangle Botoncillo.
La secuencia es desgarradora: primero, las retroexcavadoras quiebran la paz del santuario; luego, despedazan estas especies centenarias que caen heridas de muerte sobre el fango. Posteriormente, el suelo poroso es aplastado cruelmente bajo orugas metálicas, quedando compactado y asfixiando cada burbuja de oxígeno vital. Finalmente, el "muro de calor" del cemento ahuyenta a los flamencos rosados ante un paisaje que ya no los reconoce. Es una ejecución ambiental que ignora el latido sagrado de nuestra costa.
5. La Metamorfosis Institucional: Una Traición al Gentilicio
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| Fotografías Laguna Blanca / Foto: Cortesía |
Pretende atraerse al turismo asesinando el paisaje para erigir espacios destinados únicamente a clases pudientes; esto es una ofensa sangrante al gentilicio neoespartano. Canjear nuestra barrera natural por una torre de apartamentos es hipotecar criminalmente el futuro de la isla. La Laguna del Morro es de todos; permitir su aniquilación es permitir que Porlamar pierda su escudo, su filtro y su alma.
Mientras los flamencos despliegan sus alas en un último y desesperado intento por reconocer su hogar, las fauces de hierro de la maquinaria pesada desgarran el corazón de la Laguna del Morro. Lo que en 1992 nació como un decreto sagrado para proteger el escudo natural de Porlamar, hoy sucumbe bajo el peso de una permisología.





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