Bad Bunny envió un mensaje de soberanía y resistencia que cuestiona directamente el estatus colonial de la isla frente a Washington
Redacción: Enfoques
Bad Bunny transformó el escenario del Super Bowl en una vibrante oda a la identidad latina y en un espacio de resistencia cultural frente a las políticas de la administración de Donald Trump, informa Últimas Noticias.
Con el grito «¡Qué rico es ser latino!», el artista puertorriqueño aprovechó el evento deportivo más visto de Estados Unidos para reivindicar la herencia hispana en un momento de tensión migratoria y retórica nacionalista.
Uno de los momentos más significativos de la noche ocurrió cuando el cantante exhibió la bandera de Puerto Rico con el tono azul claro.
Este diseño, adoptado hace 130 años por el Comité Revolucionario de Puerto Rico en el exilio, es el símbolo histórico de los movimientos independentistas y se diferencia de la versión oficial de azul oscuro impuesta tras la anexión estadounidense.
Al portar esta insignia inspirada en el Grito de Lares, Bad Bunny envió un mensaje de soberanía y resistencia que cuestiona directamente el estatus colonial de la isla frente a Washington.
La puesta en escena incluyó una boda real entre una persona migrante y un estadounidense funcionó como una respuesta simbólica a las políticas de deportación y cierre de fronteras.
Asimismo la interpretación de El Apagón, rodeado de postes eléctricos, recordó el abandono de la infraestructura energética en la isla bajo la supervisión federal.
Al cerrar su actuación con la frase «God bless America» mientras proyectaba las banderas de todo el continente, Benito Antonio Martínez Ocasio expandió el concepto de «América» más allá de los límites estadounidenses.
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