El despliegue busca ensayar tácticas de defensa y seguridad frente a amenazas externas, así como optimizar los planes de contingencia en la zona.
Redacción: Enfoques
Fuerzas de la Armada del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán puso en marcha este lunes 16 de febrero una operación naval combinada denominada “Control inteligente del estrecho de Ormuz”. Las maniobras se desarrollan en aguas estratégicas de dicha zona, un corredor que une el Golfo Pérsico con el mar de Omán, por donde circula aproximadamente el 20 por ciento del petróleo mundial.
De acuerdo a Telesur, la actividad está siendo coordinada y monitoreada directamente en el terreno por el comandante en jefe del CGRI, el general de división Mohamad Pakpur. El propósito central de estos ejercicios es validar la capacidad operativa de las unidades navales y poner a prueba protocolos de respuesta ante posibles escenarios de crisis.
Según el comunicado oficial, el despliegue busca ensayar tácticas de defensa y seguridad frente a amenazas externas, así como optimizar los planes de contingencia en la zona. Las autoridades enfatizaron que el enfoque de la operación es la aplicación de mecanismos de inteligencia para garantizar una reacción rápida e integral ante cualquier factor que ponga en riesgo la estabilidad del tráfico marítimo.
Este despliegue ocurre en un clima de persistente vigilancia en la región, donde Irán ha mantenido una observación constante sobre el espacio aéreo, la superficie y las profundidades marinas. Dado que cualquier alteración en el flujo comercial de Ormuz tiene el potencial de desestabilizar los precios globales de energía y suministros básicos, el ejercicio funciona como una herramienta de disuasión estratégica.
Mediante estas maniobras, Teherán ratifica su control sobre el corredor marítimo y emite una advertencia de preparación frente a la presencia de las fuerzas estadounidenses en Oriente Medio y las tensiones diplomáticas entre Washington y Teherán. El estrecho de Ormuz ha registrado una serie de incidentes en los últimos años, incluyendo incautaciones de petroleros y enfrentamientos navales.
Desde el pasado mes de enero, la Armada de Irán mantiene una vigilancia constante en la región del estrecho de Ormuz, obteniendo información sobre lo que sucede en el aire, en la superficie y en las profundidades marinas.
Este despliegue de supervisión ocurre en un contexto donde las autoridades de Irán han alertado sobre las implicaciones que tiene la postura provocadora de Estados Unidos en el área. Por su parte, analistas internacionales han advertido que cualquier tipo de alteración en el tránsito por el estrecho de Ormuz podría generar un incremento en los precios globales del petróleo y el gas. Este impacto económico no se limitaría a la energía, sino que podría extenderse incluso al costo de los alimentos en todo el mundo.
El viernes 13 de febrero, Estados Unidos confirmó que el portaaviones USS Gerald R. Ford, su embarcación militar de mayor envergadura, se traslada desde el Caribe con destino a Oriente Medio. Esta movilización se enmarca en la política de presión continua que la Administración de Trump ejerce sobre Irán.
La decisión de desplazar el buque ocurre tras las declaraciones de Trump, quien planteó la posibilidad de enviar una segunda unidad de este tipo a la zona si las conversaciones indirectas con Teherán respecto a su programa nuclear no prosperan.
Durante un encuentro con la prensa en la Casa Blanca, el mandatario explicó que la permanencia del Ford dependerá del éxito de las negociaciones: de no concretarse un pacto, su presencia será requerida, pero de alcanzarse un acuerdo, la nave se retirará a la brevedad.

0 comments:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.