Redacción: Enfoques
Cuatro jóvenes activistas propalestinos detenidos en el Reino Unido enfrentan un grave deterioro de salud tras sostener una prolongada huelga de hambre en prisión, considerada la acción coordinada de este tipo más extensa desde 1981, reporta Telesur.
Los manifestantes, vinculados al colectivo Palestine Action, protestan contra la complicidad del Gobierno británico en los crímenes de guerra cometidos por Israel en la Franja de Gaza. La campaña genocida israelí, iniciada el 7 de octubre de 2023, ha dejado más de 71.266 palestinos muertos y 171.222 heridos.
Según reportes de la prensa local, al menos uno de los huelguistas perdió la capacidad de hablar, mientras que otro ya no puede mantenerse de pie sin sufrir desmayos.
La situación más delicada es la de Heba Muraiside, de 31 años, quien cumple 56 días sin ingerir alimentos. Desde la prisión de New Hall, la activista afirmó en un comunicado difundido por el grupo Prisioneros por Palestina que se siente “cada día más débil” y que padece moretones, dolores corporales persistentes y dificultades crecientes para comunicarse. “Ya no puedo acostarme de lado porque me duele la cara”, relató, al tiempo que señaló que le cuesta formular frases completas y sostener conversaciones.

El diputado británico Jeremy Corbyn advirtió que “algunos de ellos no enfrentarán un juicio hasta 2027”.
En paralelo, las movilizaciones de apoyo se multiplican en distintas ciudades del país. Los manifestantes reclaman la libertad bajo fianza inmediata para los activistas o, en su defecto, que el Gobierno retire la calificación de organización terrorista impuesta a Palestine Action.
La situación ha reavivado el recuerdo de la huelga de hambre de 1981, encabezada por Bobby Sands, miembro del Ejército Republicano Irlandés IRA, que se prolongó durante meses sin que el Gobierno de Margaret Thatcher atendiera las demandas de los presos y terminó con la muerte de diez personas.

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