85% de los venezolanos apuesta por el entendimiento nacional


La narrativa del conflicto parece estar perdiendo su atractivo frente a una necesidad imperiosa de soluciones pragmáticas que permitan la reconstrucción económica y social.

Redacción: Enfoques

En el complejo tablero de la realidad venezolana, donde la política a menudo parece un juego de espejos y tensiones, ha emergido una cifra que funciona como un faro de claridad: el 85% de la población prefiere el camino de los acuerdos nacionales por encima de la confrontación. 

Este dato, extraído de un reciente sondeo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), no es solo una estadística; es el grito silencioso de una sociedad que, tras años de polarización, ha decidido priorizar la estabilidad y el progreso común.

El informe revela un cambio profundo en el tejido social del país. Mientras los titulares internacionales suelen enfocarse en las fricciones de las élites políticas, en las calles, en los hogares y en los centros de trabajo se está gestando un consenso ciudadano sin precedentes. La narrativa del conflicto parece estar perdiendo su atractivo frente a una necesidad imperiosa de soluciones pragmáticas que permitan la reconstrucción económica y social.

Un mandato ciudadano por la paz


Esta preferencia mayoritaria por el entendimiento nacional envía un mensaje inequívoco a todos los actores involucrados en el devenir del país. El ciudadano común, aquel que vive los desafíos diarios de la economía y la gestión de servicios, entiende que el bienestar no nace de la victoria de una facción sobre otra, sino de la capacidad de sentarse a la mesa y encontrar puntos de encuentro.

El estudio del PNUD destaca que el diálogo ya no es visto como una debilidad o una concesión, sino como la herramienta más valiosa para la supervivencia y el crecimiento. Este 85% representa una base sólida sobre la cual se puede construir una nueva arquitectura política. Es un mandato para que las diferencias se diriman en espacios de debate respetuoso y que las políticas públicas se diseñen pensando en la totalidad de la nación, dejando atrás la retórica de la exclusión.

Hacia una nueva cultura política


La elocuencia de los datos invita a la reflexión. Si la gran mayoría de los venezolanos aspira a la concordia, la labor de los liderazgos debe alinearse con este sentimiento. La construcción de acuerdos nacionales implica reconocer al otro, validar sus preocupaciones y cimentar una ruta que garantice la seguridad jurídica y social.

Este panorama abre una ventana de oportunidad única. La disposición al acuerdo es el combustible necesario para reactivar motores económicos y fortalecer las instituciones. En un mundo globalizado que observa con lupa los movimientos de la región, una Venezuela que abraza el consenso interno se proyecta como un socio más fiable y un destino más seguro para la inversión y la cooperación internacional.

El sondeo del PNUD nos recuerda que la esperanza en Venezuela tiene una forma muy concreta: la del apretón de manos y la del proyecto compartido. El 85% de los venezolanos ha hablado con una claridad meridiana. La ruta está marcada por la propia gente, y no es otra que la de la unión nacional.

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