EE. UU. rechaza brindar garantías de seguridad a petroleras en Venezuela


La decisión mantiene uno de los principales focos de preocupación para las empresas, pese a los llamados de Trump para que compañías estadounidenses ayuden a reconstruir el sector golpeado por su política exterior durante su primer mandato.

Redacción: Enfoques

El gobierno de los Estados Unidos ha fijado una postura clara respecto a la inversión en el sector energético en Venezuela: no habrá despliegue de seguridad para proteger las operaciones privadas en el terreno. A pesar del interés de la administración de Donald Trump por la industria petrolera del país sudamericano, las garantías físicas y financieras siguen recayendo exclusivamente sobre las empresas que decidan invertir.

La postura del Departamento de Energía

El secretario de Energía, Chris Wright, desestimó cualquier plan de intervención directa para resguardar las instalaciones o al personal de las compañías petroleras. Durante una entrevista con Bloomberg Televisión, Wright enfatizó que el Estado no asumirá responsabilidades tácticas en territorio venezolano. Según el funcionario, las corporaciones de gas y petróleo tienen experiencia global operando en entornos de alto riesgo y cuentan con los mecanismos propios para gestionar tales desafíos.

Esta declaración supone un balde de agua fría para los inversores que esperaban un respaldo institucional más robusto. Sin un escudo de protección por parte de Washington, muchas empresas se mantienen renuentes a comprometer recursos en un ecosistema que perciben como hostil.

Contradicciones y desafíos políticos

La negativa de Wright genera un contraste evidente con la retórica de la Casa Blanca. El presidente Donald Trump ha instado repetidamente a las empresas estadounidenses a operar en el sector petrolero venezolano. Sin embargo, esta solicitud ocurre tras un periodo de fuerte deterioro de la infraestructura local, agravado por las tensiones diplomáticas y las medidas de bloqueo y coerción económica impuestas durante su primer mandato.

El sector privado se encuentra ahora en una encrucijada: por un lado, existe el incentivo político y económico; por otro, la realidad operativa exige garantías que el gobierno de EE. UU. no quiere a dar. La falta de este "paraguas de seguridad" traslada todo el peso del riesgo operativo a los balances de las petroleras, lo que podría retrasar significativamente las operaciones.

Mientras Washington promueve la inversión como herramienta para estabilizar a las compañías que colaberaron durante su campaña electoral, su negativa a involucrarse en la seguridad operativa deja a las empresas a su propia suerte.

CONVERSATION

0 comments:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.


Páginas